Cuando tus gafas te dicen: “¡No me rayes!”

Cuando tus gafas te dicen: “¡No me rayes!”

Estás feliz, eufórico, sientes el mundo a tus pies porque estás que rompes. Te miras en los espejos, en los escaparates o en las paradas de bus. Sí, tienes gafas graduadas nuevas y cualquier excusa es buena para llevarlas contigo. Ya sea en la cabeza, en el cuello de la camisa o puestas, pero… ¿Aguantarán tanto paseo o acabarán por decirte: “¡no me rayes!”?   Las gafas de hoy en día son muy sensibles y se rayan muy rápido: podríamos decir que son casi como adolescentes. La mayor parte de las lentes que se fabrican hoy en día son orgánicas y no minerales como antaño. Esto tiene sus ventajas, no creáis que son de peor calidad, pero necesitan un trato especial para conservar todas sus virtudes. Nos vemos obligados a darles un tratamiento de endurecido para evitar los arañazos y que las lentes acaben siendo blancas en vez de transparentes. Imagínate tus gafas nuevas rayadas 😱. Además de poco estético y fastidioso, resulta fatal para la salud de tus ojos. Como en todo, existen excepciones que confirman la regla. También hay gafas actuales que no se rayan tanto. Estas son las gafas antirreflejantes. Las lentes que llevan tratamiento antirreflejante ya llevan incorporado un tratamiento de endurecido. Sin embargo, algunas lentes transparentes o solares no. Las gafas orgánicas Estas gafas orgánicas son blandas y por ello se rayan con mucha facilidad y más si las llevas de arriba a abajo toooodo el día para presumir. Pero no te preocupes, ¡hay solución! Como hemos comentado, existen tratamientos que las fortalecen, igual que un psicólogo puede amansar a los más rallados. Si queremos mantener la durabilidad de la lente y la transparencia debemos dar un tratamiento de endurecido. Con este aumentarán su grado de resistencia a las rayadas pero eso no significa que podamos tratarlas de cualquier manera. De momento, no tenemos súper poderes para hacerlas resistentes incluso al meteorito más grande, aunque puede que algún día… En fin, volvamos a la Tierra. Por último debemos evitar someter a las gafas a cambios de temperatura bruscos, también estropean las lentes. El tratamiento: endurecido ¿Recuerdas cuando, en primaria estudiabas los minerales y sus características? Nos decían que la dureza de éstos se media en su capacidad de rayar o ser rayado y que el más duro era el diamante. Bien, ¿por qué explicamos esto? Para que entiendas el nombre del tratamiento: endurecido. Refrescar o ampliar la cultura general nunca viene mal, quizá te sirva para hacerte el interesante en la cena del próximo sábado. Así que si no quieres que tus gafas graduadas te duren una temporada...pon un endurecido en tu vida y dales mucho amor. Estos tratamientos acostumbran a darse mediante lacas por un sistema de inmersión y cada año que pasa se van mejorando, consiguiendo que las lentes orgánicas sean hasta 10 veces más duras que las de años atrás. ¿No es genial? Mientras se mejora el tratamiento hasta llegar a sublimarlo, puedes complementarlo con una sencilla limpieza con agua tibia. Si utilizas algún tipo de jabón, que sea neutro, nada de Fairy o detergente de platos, ya que son agresivos y pueden rayar las lentes. A la hora de secarlo, siempre utilizar gamuza de microfibra o paño de algodón. Se debe evitar el papel o el clínex ya que son abrasivos. Si vas a la playa, puedes limpiar tus gafas con agua dulce, para eliminar la sal sin dañarlas. De este modo podrás mantener tus gafas graduadas y tus gafas de sol tan relucientes como tu look. Que no te rallen... ¡y que no se te rayen!

Tus nuevas mejores amigas: las gafas antirreflejantes

Tus nuevas mejores amigas: las gafas antirreflejantes

Si la luz es buena amiga de la vista ¿por qué debería convertirse en su enemiga con el uso de gafas graduadas? Te presentamos a tus nuevas aliadas: las gafas antirreflejantes. Te ayudarán a mejorar la calidad óptica y evitarán los molestos reflejos que pueden producirse en situaciones tan comprometidas como por ejemplo la conducción nocturna. Es decir, serán un mediador en tu amistad con la luz. ¿Qué son las gafas graduadas antirreflejantes? La luz que llega a nuestras gafas graduadas puede actuar de dos maneras: molestarte o llevarse bien contigo. Cuando la luz se refleja en la superficie de tus lentes sentirás una sensación desagradable y tu calidad visual se verá perjudicada en ese momento. Si la luz atraviesa el cristal de tus gafas, todo irá perfecto. Cuanto mayor sea la transparencia de la lente, mayor será la luz que pase a través de ella y menor la que se refleje. Por lo tanto, y como su nombre indica, las gafas antirreflejantes son las que evitan que la luz se refleje en su superficie. En busca de la transparencia de la gafa graduada Si consiguiéramos que el 100% de la luz que llegase atravesara tus cristales… ¡MAGIA POTAGIA!, serían totalmente transparentes. La mala noticia es que aún no se ha encontrado el truco para conseguirlo. La buena es que ya estamos cerca: entorno al 98/99% de transparencia. Es ese reflejo residual de entre 1-2% el que nos dará esa tonalidad que vemos en nuestras lentes con antirreflejos, normalmente tirando a tonos verdes o azulones. En el caso de los tonos azules su utilidad es doble. Las antirreflejantes perfectas se consiguen superponiendo distintos números de capas en la superficie de la lente: a mayor número, mayor transparencia conseguiremos. ¡Seguro que estamos cerca de la transparencia absoluta! Ahora ya sabes que si usas gafas graduadas es importante que sean antirreflejantes para mejorar la calidad de tu visión y, por supuesto, mejorar tu calidad de vida. ¿Así que por qué no le echas un vistazo a nuestro catálogo de gafas graduadas en busca de la que mejor te vaya? ¡Recuerda que puedes probar gratis y durante 5 días hasta 4 modelos en tu casa!