¿Cómo daña nuestros ojos el Sol?

Estamos en pleno verano, el mundo es más bonito, nuestra piel se broncea, todo nos queda bien… Y, por supuesto, está el Sol: el gran protagonista. Y es que si un día amanece nublado en verano… ¡Mal!

El Sol es maravilloso, pero debes tener cuidado y protegerte adecuadamente si no quieres dañar tus ojos. Las gafas de Sol son geniales como complemento: te dan un toque interesante o te disimulan la cara de resaca los domingos por la mañana. Pero su función más importante es proteger tu vista de los rayos nocivos. Por este motivo, las gafas de Sol que elijas deben cumplir con la normativa europea y ser de calidad. ¡Resiste al top manta de las gafas de imitación que encontrarás paseando por la playa este verano!

A pesar de que la atmósfera filtra la mayor parte de las radiaciones nocivas para nuestros ojos, una parte acaba atravesándola y puede generarnos algún que otro problemilla. Es, principalmente, la famosa radiación ultravioleta la que ataca a la vista. Está presente durante todo el año pero, debido a la mayor exposición al Sol que se produce durante la primavera y el verano, debes tener especial cuidado en estas épocas del año.

Tipos de radiación Ultravioleta (UV)

  • UVA: Son especialmente conocidos por el envejecimiento prematuro que puede producir en la piel y porque ¡son los responsables de ese colorcito tostado que tanto te favorece! Además, junto con los rayos UVB, daña los ojos: los UVA empeoran los daños que les causan los rayos UVB.
  • UVB: Ellos causan las quemaduras solares y el daño en el ADN. Agreden los tejidos, entre ellos los de la vista.
  • UVC: La mala noticia es que son los más peligrosos; la buena es que la mayor parte es absorbida por la atmósfera.

Tipos de daños de la radiación UV

Los efectos de los UV sobre los ojos son permanentes y van empeorando con cada exposición sin protección.

  • En la conjuntiva: Esta parte es muy sensible a la radiación, por lo que se daña fácilmente, produciendo la muerte de algunas células y problemas como la sequedad ocular, pinguéculas o pterigion. La pinguécula es una espécie de granito amarillento que se sitúa en la parte blanca del ojo, normalmente, cerca del lagrimal. Puede producir molestias y sequedad. En cuanto al pterigion, puede manifestarse en personas jóvenes y la causa principal es la radiación. Se trata de una degeneración del estroma, que produce una capa de fibras gruesas visible. Puede afectar a la visión y resulta difícil de tratar.
  • En la córnea: Los rayos UV son absorbidos por el estroma de la córnea, facilitando así la agresión que puede causar: queratopatías (alteraciones en la superficie corneal). Además, pueden producirse problemas  que no sólo dañan la salud sino que también resultan poco estéticos, como el amarillamiento del cristalino – que debería ser transparente-.
  • En la retina: En esta parte del ojo, puede originarse una enfermedad grave: la degeneración macular. Es una de las causas más comunes de la pérdida irreversible de la vista. Suele producirse en personas de edad más avanzada y puede generarse como consecuencia de la exposición solar sin protección.
  • En la zona interna: La radiación UV también aumenta el riesgo de sufrir cataratas.

Estos son sólo algunos de los daños que puede producir la exposición sin protección a la luz solar. Un gesto tan sencillo como el uso habitual de gafas de Sol de calidad con filtro ultravioleta, sobretodo en la exposición directa del Sol, puede evitar problemas tan graves que afecten a tu visión de manera permanente e irreversible. Recuerda que el color de la lente no tiene nada que ver con el grado de protección.

Tus CARMELAS te protegerán de todas estas agresiones mientras vas a la moda y haces postureo veraniego. ¿Ya has elegido las tuyas?